No encontraste Narnia, me encontraste a mí

el

Frente a lo que te digan, soy un diario;
con páginas escritas y por escribir,
con olor a tinta y a lágrimas de domingo por la tarde,
soy la letra de esa canción que Van Gogh nunca escribió,
esas rosas que nunca trajiste bajo la lluvia,
que se quedaron en el carrito de esa chica de la feria,
soy ese cristal que se cayó mil veces al suelo,
afilado y sucio,
la trampa perfecta para un corazón inexperto;
y es que sin darme cuenta,
he ido infectando todo aquello que besaba,
así que busque la esquina más oculta,
del armario más imperfecto que encontré y allí me dormí,
escondido de mí mismo,
llorando por amores que no había tenido;
y allí, aislado de todo corazón que supiera latir,
me encontraste;
me envolviste en tu bufanda y me llevaste a casa,
te desnudaste y me metiste en la bañera contigo, sin miedo a que te cortase;
y cuando el agua limpió mi fragmentado cuerpo,
me acercaste a tus labios y me besaste
¿POR QUÉ SI ESTOY ROTO?
Y con una sonrisa me narraste una historia,
cogieron tu corazón y lo estamparon contra el suelo,
donde estuviste años pegando trozos
esperando volver a tener un corazón que brillase,
pero te diste cuenta de que la piel no refleja,
y que solo un cristal puede encajar con otro cristal,
y ser capaces de brillar como un espejo
en un mundo de carne y hueso
Diodoro Mateo

Anna Maria Lopez Wallis

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